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Empresas y derechos humanos: mirar hacia los más vulnerables

Empresas y derechos humanos: mirar hacia los más vulnerables

El pasado 12 de setiembre se llevó a cabo la Conferencia: ‘ABC de la Responsabilidad Social: tendencias globales’, organizada por el Consejo Consultivo Nacional de Responsabilidad Social, con el apoyo de Universidad Latina, Unión Nacional de Gobiernos Locales, Banco Nacional, INCAE, Comex, AED y PNUD

Participaron como expositores, Dante Pesce, del Centro Vincular de Chile, Alice Shakelford directora residente del Sistema de Naciones Unidas en Costa Rica, Carola Medina del Punto Nacional de Contacto de la OCDE, Silvia Chaves del Banco Nacional y Andrea Prado del INCAE.

En su intervención, Dante Pesce enfatizó en un nuevo enfoque que Naciones Unidas, a través de los Principios Rectores para Empresas y Derechos Humanos, está promoviendo: atender, dialogar y gestionar a los grupos más vulnerables dentro de la cadena de valor de la empresa.

Los Principios Rectores de las Naciones Unidas tienen como objetivo incorporar a las prácticas empresariales de todo el mundo estos principios, donde el Estado está llamado a proteger a las personas vulnerables de los impactos negativos generados por las actividades empresariales y la empresa asume la responsabilidad de respetar los DDHH.

El rol de las empresas ante la sociedad ha ido cambiando, advierte Pesce. Antes se percibían solo como abusadoras, sobornadoras, que desatendían el pago justo de salarios, es decir, tenían una imagen muy negativa. Hoy, la percepción es más positiva por su papel esencial en el desarrollo sostenible. Los Principios Rectores vienen a reforzar esta imagen porque su propósito es que las empresas eviten generar impactos negativos en la sociedad, especialmente con afectación a los más vulnerables.

Juntos, Estado y empresas dentro de la óptica de los Principios Rectores propician mecanismos de reparación de daños a partir de un enfoque preventivo, que evita la judicialización de procesos porque prima la prevención de riesgos y daños por parte del actuar empresarial.

Pesce dice que “estos Principios Rectores deben llevarse a la gobernanza global. Nos concentramos ahora en el cómo pues ya trascendimos el ‘deber ser’ necesitamos de acciones concretas”. Y tales acciones requieren de la empresa de un proceso de debida diligencia, diagnosticando con mirada autocrítica los impactos negativos, atender correctamente esos riesgos y partir de la premisa de ‘no hacer daño; proactiva y conscientemente evitar los daños’

La debida diligencia pone el foco en los más vulnerables: acercarse y escucharlos. Es la decisión correcta y la más inteligente para la sostenibilidad del negocio.

Este nuevo enfoque no solo da réditos a la empresa, sino que le permite al país un mayor crecimiento de su economía, mayor desarrollo sostenible, hacerlo más competitivo y garantizarse el respeto de los derechos humanos.

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