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Los tres principios de la Economía Circular

Los tres principios de la Economía Circular

En un artículo anterior anotamos el movimiento global que se está desarrollando a favor de abandonar los viejos modelos productivos, altos en el uso de combustibles fósiles e ineficientes en el consumo de energía y acoger procesos que permitan diseñar productos a partir del reúso de materiales e insumos.

Esta nueva forma de producir se llama Economía Circular:

Adiós al sistema de usar y tirar; sí a la economía circular

Ahora queremos explicar cuáles son sus tres principios esenciales, según la publicación de e-Consulta

Primer pincipio de la Economía Circular

El primer principio es eliminar los residuos desde el diseño de los productos y servicios. Esto implica un completo rediseño de procesos, productos y sobre todo modelos de negocio. Un ejemplo claro de este principio es la empresa holandesa Desso, quienes en lugar de vender alfombras que al final de su vida útil se descartan como basura, las rentan. De esta forma al término de su vida útil, Desso la recolecta y las transforma de nuevo en otras alfombras teniendo un flujo constante de ingresos desacoplado de la extracción de recursos vírgenes.

Segundo principio:

El segundo principio de la economía circular es diferenciar entre nutrientes biológicos y técnicos contenidos en los productos. Los nutrientes biológicos son todos aquellos componentes o materiales que pueden ser devueltos a la tierra sin generar impactos negativos. Un ejemplo de estos son residuos orgánicos, los cuales son potencialmente valorizables en biogás o fertilizantes. Por otro lado, los nutrientes técnicos son aquellos que no pueden ser retornados a tierra como lo son metales, plásticos y químicos. Estos deben de ser tratados de manera diferente por medio de promover su re-uso, mantenimiento, re-manufactura o como última instancia su reciclado, dado su alto consumo energético.

Tercer principio: 

Por último, el tercer principio es cambiar de energías de fuentes fósiles, a renovables para alimentar estos ciclos de transformación.

Estos principios proponen grandes retos, pero al mismo tiempo, representan fuentes de ventaja competitiva sostenibles. Según datos del último reporte de la Fundación Ellen MacArthur y McKinsey, este nuevo modelo económico tiene una oportunidad de ingresos que ascienden a los 1.8 billones de euros. Es por esto que empresas como Cisco, Coca-Cola, Google, Phillips y recientemente Heineken, México han entrado al listado de las CE100 (Circular Economy 100). Empresas que han declarado de manera pública su interés por llevar a cabo una transición completa hacia la economía circular.

Ahora bien, si los argumentos anteriores no lo terminan de convencer y aún se muestra escéptico de la necesidad de cambiar nuestro modelo económico actual, hágale caso al Papa. Sí leyó bien, a su santidad el Papa Francisco quien recientemente publicó en su Carta encíclica Laudato Si´ sobre el Cuidado de la Casa Común lo siguiente:

“Todavía no se ha logrado adoptar un modelo circular de producción que asegure recursos para todos y para las generaciones futuras, y que supone limitar al máximo el uso de los recursos no renovables, moderar el consumo, maximizar la eficiencia del aprovechamiento, reutilizar y reciclar”.

Los modelos de desarrollo actuales no están respondiendo eficazmente para lo que fueron diseñados. La economía circular surge como respuesta proponiendo rediseñar productos, modelos de negocios y patrones de producción de manera que se eliminen todos los residuos de manera sistemática. De esta forma creando una economía sostenible, viable y competitiva, socialmente responsable e inclusiva, pero sobre todo ambientalmente recuperable y regenerativa lo cual representa un modelo más allá de la sustentabilidad.

Fuente: e-Consulta

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